Feminismo

Aún falta mucho para que pueda considerarse el feminismo actual como la tan anhelada revolución de lo femenino, porque en cada expresión feminista que salta a la vista se aprecia la añeja expresión masculina que hasta la fecha coge y domina al mundo. Esa mujer admirable, lideresa de altísimas  responsabilidades no es otra cosa que una expresión masculina con apariencia de fémina. Mujeres como Hilary Clinton, Angela Merkel, Christine Lagarde y otras tantas no suben a las plataformas de talla  internacional a hacer gala de la feminidad mostrando un nuevo género de alternativas viables para conducir el mundo. Sencillamente esa mujer femenina   —de corazón dulce, espíritu generoso, sensible y atento a la necesidad del otro y sobre todo con capacidad de enseñar como ha de dirigirse el mundo— aún no exhala su primer suspiro ni tampoco ha abierto sus ojos.