Tercer Guerra Mundial

 

En esta era de simuladores y realidades virtuales ya comenzó la tan temida Tercer Guerra Mundial, esta qué no es pero qué sí es. Qué no es porque no hay una declaración oficial que la reconozca, pero que sí es porque ya existe una confrontación entre dos bloques de naciones que se disputan un territorio con sus recursos y su invaluable posición geo-estratégica. Hoy Francia mete a la OTAN en la escena en dónde Rusia en representación de las BRICS iba ganando terreno a pasos agigantados.

 

Debe llamar la atención esta Tercer Guerra Mundial porque es en verdad vanguardista y está muy lejos de ser lo que muchos habíamos pensado. Es una guerra magistralmente racional, simulada y velada. Y es esa racionalidad que la constituye, la que hace dar cuenta a las protagonistas potencias que un ataque deliberado entre ellas resulta simplemente impensable por el haber de su gran arsenal nuclear —qué más que destructor hace las veces de protector— porque ellos saben que de usarlo no quedaría nada para nadie.

 

Pero también a la vez se dan cuenta que hay un terreno en el que sí pueden librar la batalla. Y ese terreno está en los países de la periferia, dónde resulta factible inclinar a su favor la balanza que pesa la riqueza del mundo.

 

Y ahí están Francia y Rusia dizque pelando contra ese virtual "Estado" Islámico en una simulación de "aliados" dónde realmente son enemigos, enemigos a muerte, pero a muerte de su economía, a muerte de su mediática credibilidad, para que así quede un mundo-botín que repartir.