El Hombre-Artificial
La majestuosidad artística y la profundidad del intelecto del ilustre mexicano Clemente Orozco, hereda al mundo una gran obra que muestra su fuerte personalidad, sensibilidad y enérgico coraje ante las opresiones sociales ejercidas por el señorío de los poderosos. Es difícil hacer que el mexicano común, poseedor de un sensible sistema nervioso levante un grito de protesta, pero este artista con su genio, logra hacer —a los inertes, impávidos y silenciosos muros— gritar en alarido por los más ruines y cruentos conflictos humanos.
Clemente Orozco es sin duda un muralista provocador de los sentidos, pero también provocador del pensamiento... Este muro en particular llama mi atención y detona mi mente porque en su representación de un Hernán Cortés tecnificado veo también al nuevo conquistador de la humanidad. Así como lo muestra la imagen pienso que será por ese ser que es resultado, de un nuevo y singular mestizaje Hombre-Máquina; qué primero someterá y luego erradicará al Hombre-Puro, al Hombre-Natural, ese qué tal vez desde el primer momento en que gestó su razón, marcó su destino a ser negado y doblegado por el nuevo Hombre-Artificial.
Haciéndose así realidad el gran temor expuesto en el cine de la actualidad, el de ser vencido en infranqueable guerra contra la máquina. Pero aunque nuestra imaginación nos visualiza en un convencional campo de batalla combatiendo con las más luminosas y estruendosas armas, ésta más bien pienso que será silenciosa y el campo de batalla se trasladará al cuerpo humano, dónde la ciencia hará posible que la técnica sustituya de poco en poco y de parte en parte lo artificial por lo natural; aniquilando —cómo si fuera un cáncer— aquello que alguna vez se tuvo por "humano".
Me parece también por demás revelador que el fresco en su parte superior exhibe a otro ser tecnificado, mostrándose éste como un ser aún más avanzado porque además de poseer la facultad de volar, también hace las veces de inspirador-instructor del sujeto barbado. Así es la realidad humana, son las naciones del Hombre-Rubio, con sus cabezas con apariencia de brillo áureo, las que se sobreponen y doblegan a las naciones del Hombre-Oscuro, con sus cabezas negras en apariencia de apagado, y que tal vez fueron desde siempre predestinados a ser negados.
Es tan potente y expresiva la obra, que casi puedo ver a ese nuevo Ser-Tecnificado con su Inteligencia-Artificial contemplando este mismo muro, "sintiendo" de alguna forma en algún nivel de conciencia, el temor, el rencor y la pasión que pudo sentir el mismísimo Clemente Orozco, el artista.
Tema: Hombre-Artificial
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